
Ha pasado mas de un mes desde el Maratón de Chicago y me gustaría compartir algunas de mis experiencias y reflexiones.
En primer lugar hay que recordar lo que repetimos tantas veces en el año, EL QUE ENTRENA COBRA (...y el que no entrena se estrella)
Debo reconocer que después de estar parado dos meses por una fascitis plantar y entrenando de forma muy desordenada, el aventurarme a correr Chicago era algo descabellado, pero empujado por esa falta de cordura que nos caracteriza a los deportistas, me repetí varias veces, "... lo importante es terminarlo y traerte la medalla". Que equivocado estaba, EL MARATON TE HUMILLARA.
El gran atractivo de correr Chicago estaba, en primer lugar, en poder compartir con mis pupilos (amigos) ese momento. Después de tantos meses siguiendo de forma fiel los entrenamientos (con excepción de Bernard), no los podía dejar solos y en segundo lugar, el tener el privilegio de salir en el TOP 100 y rodearme los de elites en la salida.
Volé el Sábado anterior a la carrera para llegar en la tarde a Chicago, ya Freddy y colaboradores habían buscado mi número (77) y solo quedaba cenar, hablar pajita, preparar las cosas y descansar. El ambiente era de tensa calma, relajado pero con caras de susto, todos estaban nerviosos, la gran interrogante .... y de verdad tu crees que yo pueda hacer XXXX ???? ,,, y la respuesta estaba clara para casi todos ellos, habían entrenado, se lo merecían solo quedaban unas horas para salir de dudas. Tuvimos una charla muy amena para aclarar dudas de algo más de una hora y todos a dormir.
Llego el día del maratón, una mañana radiante, demasiado radiante, solo quedaban pocas horas y 42.195 kms por delante, un desayunito light, taxi, nervios, fotico, abrazos, mas nervios y cada uno para su corral. Yo con mi súper número 77 me dirigí a la tienda de los elite, allí teníamos todo tipo de bebidas, frutas, medicamentos, zona de calentamiento, sillitas y escolta para llevarnos a la salida minutos antes de la carrera. En un abrir y cerrar de ojos pasaron los minutos y ya nos encontrábamos en segunda fila, delante nuestra un puñado de elites que saldrían cinco minutos antes de nosotros, de ese selecto grupo saldría el ganador de la carrera.
PUUUUUM, el disparo y salió el primer grupo, ...cinco minutos más y alli vamos nosotros:
http://www.flickr.com/photos/marathonpix/2948323744/
Salí en primera fila como un torpedo, codo a codo con dos keniatas los primeros metros, después de 400 mts miré hacia atrás y habíamos abierto un hueco de unos 50m con el que venía en cuarto lugar, en fin, sabía que el placer de liderar el Maratón de Chicago solo me iba a durar unos cuantos metros más, así que seguí a tope hasta que estaba ahogado, lo cual fue bastante rápido y entonces regrese a mi cruda realidad de tratar de llegar de forma decente, ese era el plan. Mi paso después de la primera milla sería -en teoría- de 4.30 el km, lo cual pude mantener por poco tiempo. Después de los 10k ya estaba corriendo con el grupo de 3.15, pero sin darme cuenta me dejaron botado y el kilometro 15 ya mis compañeros eran los del grupo de 3.20. Cada milla el paso se hacía más difícil, el calor más intenso y yo seguía buscando mantener un ritmo para llegar. Al paso de la media maratón mi ritmo había caído más y pasé cerca de 1.45, .... entonces ya me dolía todo, desde la punta de mi escaso cabello hasta las plantas de los pies. SIn darme cuenta ya lo único que me importaba era salir de ese calvario, el tiempo me daba igual y comenzaba a caminar en los puntos de agua para no deshidratarme, después esas caminatas se hacían más frecuentes y los momentos de carrera más cortos, ....QUE TORTURA, pero no pensaba abandonar, era una falta de respeto para el resto de la gente que estaba corriendo y no me lo podía permitir. Desde el km 35 ya mis piernas y ánimo estaban por el piso, caminaba arrastrando los pies y lo único que esperaba era TERMINAR. Por el km 40 me encontraba caminando por la acera para aprovechar la sombra de un edificio y me pasó una ATLETA que casi se estaba cayendo, se había descompensado y sus esfínteres estaban fuera de control, en su cara lo único que se podía ver era el deseo de cruzar esa meta, eso es algo ejemplar que recordaré siempre. Al ver eso me deje de estupideces, comencé a correr de nuevo y después de cuatro largas horas y veinticinco eternos minutos llegue a la meta.
Al final del día abandonaron la carrera el 30% de los corredores, la temperatura superó los 30 grados y muy pocos lograron sus objetivos, pero eso nunca puede ser una excusa.
En algunos momentos la recompensa la tenemos con los resultados de los que entrenan contigo, y allí estuvo mi gran triunfo en Chicago, la carrera de todos los "pupilos" fue excelente, sus progresiones indudables y de verdad me siento bien orgulloso de todos. Su agradecimiento y afecto son mi mayor trofeo, ...GRACIAS
En cada carrera aprendemos algo y para mi Chicago me dejo muchas lecciones. Siempre he respetado a TODAS las personas que corren un maratón, pero después de ese domingo de verdad me quito el sombrero con todos ustedes. Correr un maratón abajo de las tres horas es difícil, pero hacerlo en más de cuatro es algo titánico, son carreras totalmente diferentes, en una debemos prepararnos para ser eficientes y rápidos, para la gran mayoría (que son los que hacen más de cuatro horas) la tarea es ser fuertes y constantes para llegar a la meta.
En fin, al final solo me queda ponerme las pilas de nuevo y recordar que EL QUE ENTRENA COBRA.

4 comentarios:
Emocionante marathon Antonio. Mis dos últimos maratones han sido un poema, aunque este último pagué un exceso de entrenamiento en las últimas semanas de cara a los 42 kms.
Quiero que sepa que te sigo desde hace tiempo, y tu plan me lo he copiado de cara a próximos, en el cual pueda utilizar la pista.
Tuviste valor para encarar el marathon con tan poca preparación y aún así lo terminaste, enhorabuena y a entrenar (si respetan las lesiones).
Saludos
Madre mía! después de leer tu relato me parece que fuí yo la que corrió la maratón, y estoy agotada. Enhorabuena Antonio, dicen que el que persevera consigue, y tu constancia tuvo su recompensa.
Antonio: lo importante es aprender de los errores. Antes de cualquier competencia, sobretodo si no se está al tope, hay que hacer los ajustes de rigor que nos permitan terminar bien. Sé que a veces nos decepcionamos por no lograr los tiempos que buscamos, pero, te repito, es clave aprender para no tropezar otra vez con la misma piedra. Aunque como lo hacemos los maratonistas, no una sino dos, tres y hasta más veces. Un gran abrazo y felicitaciones porque terminar, en esas condiciones, es de valientes. Muchos se retirarían antes condiciones similares. Saludos. Ernesto Linzalata
Muy buena maraton Antonio ya que lo importante y mas en este caso es participar,te felicito por llegar a la meta y muchas gracias por la completa cronica de entrenamientos que me sirve para cuando un dia este en condiciones de bajar de 3 horas.En una maraton siempre que se llega a la meta se gana.
Un abrazo y mi mas sincera enhorabuena.
Publicar un comentario en la entrada